Acostumbrado a mutar toda la vida, influenciado de a “poquitos” por ellos, aquellos o éstos, por sus palabras, por lo que hacen, por lo que escriben; así se desarrolló aquella larva de personalidad que ahora - en etapa adulta - conforma un todo en la vida, en mi vida. Pero la transformación total, al igual que en la naturaleza, implica un cambio drástico, una “vuelta de tuerca” salvaje que descontrola y muy a menudo deja vulnerable. Sólo entonces, la evolución verdadera habrá acabado, y el ser total se habrá definido. Se podrá seguir mutando de a “poquitos”, pero nunca demasiado.
Supongo que en la vida de todos siempre hay un momento que se convierte en punto de inflexión. Así sucedió conmigo; hubo un momento, un instante, quizá no tan corto, que duró meses, años tal vez, pero no más de tres, en que muté de manera compleja y súbita; una evolución - ¿o será involución? - propiciada por algo, o mejor dicho, por alguien.
Continuar leyendo ‘Hubo alguien’