– De un tiempo para acá, en mi tiendas favoritas de CD’s he notado la reducción de espacios dedicados a la música. El stock dedicado a video va en aumento, sobre todo en lo referente a series de televisión.

– La nueva portátil de Apple, la Airbook, ya no cuenta con un drive óptico para la reproducción de medios físicos. Todo apunta hacia un futuro sin formatos físicos (CD’s, DVD’s, cintas, etc).

– Veo a cientos de personas en el transporte público usando sus reproductores portátiles de MP3 – entre iPods genuinos, chinos o simples MP3’s genéricos -. La música procede de la red (junto con virus) o es comercializada en disco genéricos.

– La piratería en mi país está a la orden del día. Los vagones del metro más bien parecen romerías: nunca falta un sujeto – por lo general sucio y desaliñado – voceando a todo pulmón los nuevos éxitos del México moderno: RBD, Nigga y demás esperpentos musicales. Siempre apoyado por su estridente bocina portátil y con la venia de las “autoridades” del Sistema Metropolitano de Transporte. Ninguno está ciego, mudo o sordo, a ninguno le falta un pie o una mano como para no conseguir un trabajo honroso.

¿El resultado? Una industria musical moribunda. Algunos pretextan que la compañías y los mismos artistas han ganado suficiente dinero, quizás ellos si… ¿y los simples trabajadores de la fabrica de discos? ¿los diseñadores, productores, o el simple vigilante de la empresa? Una buena parte de los discos en venta son importados, pero te has fijado que algunos tienen la leyenda “Hecho en México”?

La piratería no tiene toda la culpa. Los medios televisivos deciden qué ofertar y qué no en el ámbito musical de este país – entre otras cosas -. Ante esto no es raro ver que la música sólo se guía por modas y convencionalismos. La temática de las canciones es siempre la misma: letras de desamor (de ardidos más bien) o de amor extralimitado y enfermo. La misma canción se martillea una y otra vez por las radiodifusoras hasta el hartazgo… pero a la gente le gusta. Si le echas una oída al álbum donde viene el hitazo musical te llevas el chasco de tu vida.

Mientras todo esto sucede yo aun hago acopio de música; si… en CD, si… original, ¿por qué?… porque amo mi música… porque aun hay buena música para comprar – y no necesariamente nueva-. ¿Recomendaciones? Ahí van algunas:

– Dark Side of the Moon de Pink Floyd.

– London Calling de The Clash

– Siamese Dream de Smashing Pumpkins

– Buena Vista Social Club (varios)

– Underground OST (el sountrack de la película)

Y la lista sigue y sigue…

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