Hubo alguien

Acostumbrado a mutar toda la vida, influenciado de a “poquitos” por ellos, aquellos o éstos, por sus palabras, por lo que hacen, por lo que escriben; así se desarrolló aquella larva de personalidad que ahora – en etapa adulta – conforma un todo en la vida, en mi vida. Pero la transformación total, al igual que en la naturaleza, implica un cambio drástico, una “vuelta de tuerca” salvaje que descontrola y muy a menudo deja vulnerable. Sólo entonces, la evolución verdadera habrá acabado, y el ser total se habrá definido. Se podrá seguir mutando de a “poquitos”, pero nunca demasiado.

Supongo que en la vida de todos siempre hay un momento que se convierte en punto de inflexión. Así sucedió conmigo; hubo un momento, un instante, quizá no tan corto, que duró meses, años tal vez, pero no más de tres, en que muté de manera compleja y súbita; una evolución  – ¿o será involución? – propiciada por algo, o mejor dicho, por alguien.

Hubo alguien con quien las miradas de desden se tornaron en miradas de extrañeza,  posteriormente en miradas de interés, y por último en miradas de entendimiento y ternura.

Hubo alguien con quien las platicas siempre soñadas pero nunca realizadas, tomaron forma y discurrieron por fin con toda su sonoridad por este mundo.

Hubo alguien con quien las ideas locas brotaron de los labios, sin temor a ser ridiculizadas, vilipendiadas y finalmente muertas.

Hubo alguien con quien Dostoievski se volvió super héroe, y Spiderman se volvió simple ratón.

Hubo alguien con quien las canciones extrañas se volvieron ordinarias.

Hubo alguien con quien me reí y burlé, a barriga suelta y pierna tendida, de los demonios con forma humana que habitan este mundo, de los lascivos, de los aduladores y arribistas, de los traidores que pululan en la tierra, de Dios y el Diablo. Nos reímos también de las convenciones sociales y los protocolos humanos, de las ideas establecidas, de los vicios consumistas y los perros capitalistas – “dejad que los perros ladren, Sancho” -; pero lo mejor de todo, nos reímos de nosotros mismos.

Hubo alguien por quien las caminatas sin final, las esperas nerviosas de dos horas en el metro, las mojadas bajo las lluvias torrenciales de Ciudad Universitaria, y el frío posterior valían la pena. Idiota de mi.

Pero…

Ese mismo alguien, al igual que yo, escupía hacia el cielo.

Ese mismo alguien me motivó a hacer lo indecible, lo bajo, lo abyecto.

Ese mismo alguien me impulsó a ridiculizarme, a sobajarme ante propios y extraños; peor aún, ante mis enemigos, esos mismos perros a quienes “ladramos” juntos y que no dudaron en hincarme el diente.

Por ese mismo alguien dejé de dormir noches enteras, olvidé amigos y gané enemigos.

Al final…

Ese mismo alguien se auto condenó, al igual que yo, al ostracismo de donde nunca debió haber salido.

Con su recuerdo restregué mi cuerpo y espíritu, despojándolo, a la manera de las serpientes, de su antigua piel; así fue como nació la “serpiente de obsidiana”, la “serpiente recubierta de pedernal”, Izcoatl.

Por ese alguien esta canción cobró sentido…

Comentarios en: "Hubo alguien" (4)

  1. Carnal, hay un dicho que dice mas vale haber tenido y perdido, a no haber tenido, no lo se, cada quien pensara de manera diferente, lo unico que te puedo decir es recuerda los momentos gratos, recuerda cada uno de esos minutos chidos que viviste con esa persona y dale las gracias ya que de esos recuerdos alimentaremos la eternidad cuando estemos en silencio.

    Saludos, aun que no te conozca :p

    Largos Dias y Gratas Noches

  2. izcoatl dijo:

    @Baelial: en efecto, en los acontecimientos de la vida, ya sean buenos o malos, sólo resta sacar el mejor provecho de ellos. Gracias por aportar y saludos también a ti.

  3. Híjole… la serpiente de piedra guarda algo de carne debajo de la segunda piel. Cuando a uno le hace daño, en especial alguien en quien confió y tal vez a quien quiso demasiado, lo más seguro es que tratemos de endurecernos la cáscara. Yo todavía tengo recuerdos dolorosos revueltos con agradables, y no estoy muy segura de recomendarte, como el amigo Baelial, que atesores los segundos… por si los residuos.

    De todas formas, ánimo. Como dices, todo pasa por algo.

  4. @Aisling: Esto ocurrió hace ya un buen tiempo y al escribirlo quise sacar de una buena vez esos últimos residuos que bien mencionas. Aún así, creeme que de todo lo que acontece en mi vida saco buen provecho aunque en el proceso se jodan los demás; al menos otra persona – sin deberla ni temerla – ha salido mal trecha por confiar en Izcoatl, pero de ella ya hablaré después. Gracias por comentar y saludos fraternos hasta allá.

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