Izpapalotl (II)

En aquella fiesta no logré hacer grandes migas con Izpapalotl, pero sirvió de punto de partida para que se creara un cierto nivel de confianza entre ella y yo, pues a pesar de ser compañeros de grupo de trabajo, hasta antes de esa fiesta, nuestra interacción se resumía a lo estrictamente necesario.

Sultanito se unió a nuestro grupo de trabajo unos dos meses después de la citada reunión. Siendo de carácter muy amigable, congenió rápidamente tanto con ella como conmigo, sobretodo por compartir en buena parte los mismos vicios. Para entonces Izpapalotl y yo teníamos una relación diplomática y cordial, de mucho apoyo mutuo, pero nada más. La llegada de Sultanito vino a establecer un antes y un después en esta relación.

Aún teniendo novia, Sultanito no dejaba escapar oportunidad para cortejar a Izpapalotl, invitarla a comer o al cine, o bien dejarle entrever su interés en ella por medio de algún piropo pícaro; piropo que yo idiotamente celebraba. Sin imaginar cuáles eran su verdaderas intensiones – darme celos -, Izpapalotl tenía en consideración las atenciones de Sultanito, celebraba también su chanzas y correspondía – en cierta medida – a las aviesas intenciones de Sultanito aceptando sus invitaciones, pensando que yo me carcomía por dentro en celos, impresión por demás equivocada. Así transcurrió una buena cantidad de tiempo, unos 8 o 9 meses, durante los cuales no sólo no me preocupaba por la relación Sultanito-Izpapalotl, sino que me sentía inmerso en mi propia problemática.

Durante algún tiempo salí con una chica de escasos 19 años, de quien supongo que se apantalló por la investidura de ingeniero que yo cargaba, sin embargo, acostumbrada a ser tratada con demasiada consideración – rayando en el servilismo -, se hartó de mi falta de atención, y me dejó pretextando que un desequilibrio emocional – del cual no dudé en ningún momento – la obligaba a abandonarme para reencontrarse a sí misma en un grupo de neuróticos anónimos; pocos días después la vi reencontrarse a sí misma en los brazos de un adolescente de poca monta. Sin acongojarme demasiado por el asunto previo, me enfrasqué nuevamente en otra relación, ahora con una chica de 30 años, quien volteó esta vez la tortilla y terminó nuestra supuesta relación argumentando mi falta de experiencia y pericia en el trato de las personas de su nivel de madurez. Supuesta skater, jamás la vi montarse siquiera en una bicicleta, mucho menos en una patineta; no me veía seguido pues gastaba todo su tiempo en estudiar, pero sus calificaciones nunca superaron la barrera del 7, máximo el 8; tenía dos casas y un empleo de fin de semana bien remunerado, pero jamás pagó una sola quesadilla de las que comimos; era esotérica, sabía leer las cartas, el café y el cigarro, pero nada de libros. Terminó conmigo abiertamente confesando que había conocido y se había enamorado de un chico santero, el cual sin haber platicado antes con ella le develó cómo era su vida pasada, cómo sería la futura, y cómo es que estaba designada para ser demonio – así lo dijo, lo juro por mi abuela -; me confesó también que aquél vestía siempre de blanco y que degollaba gallinas para realizar tales pronósticos y vaticinios. Agradecí al cielo que la relación no funcionase, que hubiese encontrado un loco de su categoría, y me dispuse a seguir con mi vida normal.

Así transcurría tranquilamente mi vida, cuando un mes y medio antes del siguiente cumpleaños de Izpapalotl ocurrió lo que a continuación describo.

Viernes por la tarde, hartos de estudio y del calor sofocante de un verano, Izpapalotl, Sultanito y yo fuimos a las Pumapizzas a refrescar la garganta con cerveza y a poner música de rockola. La tarde transcurrió sin mayores contratiempos, pero cuando la noche llegó y comenzaron a corrernos de lugar, acordamos seguir con la francachela, pasamos por mas cerveza a un Seven Eleven,  y nos fuimos directo al departamento de Izpapalotl. Una vez ahí, nos instalamos a nuestras anchas en la reducida salita de estar del departamento – el living -, y continuamos conversando sobre los chismes de la facultad.

Hacia la una de la madrugada la charla comenzó a menguar, y conforme ésta fue decayendo, la platica entre Sultanito e Izpapalotl se volvió más íntima y personal. Ignorándome, aquél arremetió con sus piropos y ella no dejo de sonreír y soltar risitas nerviosas cada vez que aquél le decía algo al oído. Repentinamente, Izpapalotl puso una canción cadenciosa en la laptop, se levantó y comenzó a bailar provocativamente para él; aquél, acurrucado en su sillón, se dejó consentir mientras ella – al compás de la música – se arremolinaba, subía y bajaba acercándose apasionadamente a él; contoneando su delineado trasero hacia un lado y otro comenzó a girar para él con generoso brío y ritmo. Consciente de su gran aptitud para bailar, ella imprimía lo mejor de su entusiasmo en el bailesito y yo no pude dejar de admirar su encanto.

Esta noche es la noche de Sultanito – pensé mientras aferraba mi lata de cerveza y me disponía a dormir extendiéndome a todo lo largo de mi sillón -.

Transcurrieron unos minutillos más de baile y entonces ocurrió lo inimaginable: Sultanito cerró los ojos y comenzó a emitir ligeros siseos que posteriormente se transformaron en sonoros ronquidos. Sultanito se había dormido.

Izpapalotl ni siquiera se incomodó, volteó a verme con expresión graciosa de incredulidad, volvió a repetir la pieza y ahora la bailó para mi. En cuanto terminó me tomó de la mano y me llevó a su dormitorio.

Continuará…

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Comentarios en: "Izpapalotl (II)" (5)

  1. ….KE KE KE KE KE KE????!!!!

    por un momentito pense k estaba releyendo un libro de Carlos Cuauhtemoc Sanchez…
    (…sorry…fui una de las victimas de la mente retorcida y malvada de los pederastas profesores k buscaban saciar sus instintos con la inocencia y virtud de sus alumn@s encubriendolos bajo la bandera de la educacion, en akellos años en k era obligada su lectura en la secundaria,viendo si es k con eso lograban encender una chispa de lujuria en nosotros,jovenzuelos alumnos…. 😦 perdooooooooon, se k no merezco vivir, me obligaron, me dijeron k lo hiciera…yuuu)

    Creo k por eso soy asi,pero cuando tuve chance corri a refugiarme gimiendo y llorando a los brazos del maestro Rius…

    … y luego k paso ??? Tercera parte.. ¡¡Vamooos!!!

    chupaaaaa

    “soy,hago,aprendo”

    fca. c.u.

    P.D:… fue él ,el k esta frente a la compu…

  2. @Levania: ¡Charros! ¡Ahora si ya me amolaste! ¿Cómo que Carlos Cuauhtemoc Sanchez? Tal comparación ya me achicopaló… 😐 … a lo mejor ya ni hay tercera parte.

    Lo que yo cuento es la pura verda’, sin ponerle de más – incluso poniendo de menos -. Tampoco hay intensión de malversar la casta y pura inocencia de alguien, no hace falta un libro para eso ni tampoco ser maestro; lo digo porque lo he sido, y porque sin recomendar lectura alguna los “ofrecimientos” han llegado solos, abierta o discretamente; hasta con eso tiene que lidiar un profesor que sea digno de llevar el mote, no sólo con exámenes mal resueltos, reportes calcados del “Rincón del Vago”, o la pésima letra de algunos. Ya contaré alguna anécdota – si me dan ganas – de ello. Tampoco pretendo que mi narración sea de superación personal. Yo hablando de superación personal sería como Bush hablando de paz y cordialidad con los demás países…”buen vecinouuuu…buen amigouuu”.

    Ja…ya me explaye mucho, puro cotorreo, no tomes nada muy a pecho. Saludos.

    P.D.1. Tengo una pequeña duda…¿qué es aquello de “chupaaaaaa”? También a Logan se lo he notado.
    P.D.2. ¿El que está frente a la compu? ¿Aquél de la roja playerita folclórica?

  3. ¡Ojo! Lo de profesor digno no lo digo por mi, ya no soy ni lo uno ni lo otro, lo digo por algunos más que conozco y si lo son. Saludos de nuevo.

  4. … AAArrrgg no lo dije por esooooo
    ..es k una vez mas comprobe k la realidad supera a la ficcion..por eso me acorde de ese cuate..como te voy a comparar con el? si a leguas se ve k sus estudios venian de regalo en los paketes de galletas saladas(en ke????) .matame ,kemame viva, echame 20 mil acidos, torturame,pero tercera parte .siiiiiiiii

    yuuu soy bien tontis,,te ofendiiiii yuuu..eso no es chupaaa.yuuu

    como te compenso tal ofensa? yuuuuu


    yuuuu

    fca. c.u

    “ni soy,ni hago, y ni asi aprendo..cha..”
    yuuu

  5. @Levania: no hay nada que compensar, no te claves, tan cuates como siempre, jaja. Saludos

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