Tiempo hace ya que fui niño, y entre las muchas situaciones que extraño y evoco  con nostalgia de aquellos tiempos, una bien rifadora era jugar a las “guerritas” con soldaditos de plástico. Los muñecos en plástico verde se vendían en bolsitas que contenían soldados rasos, soldados en pecho tierra, infantería con  aparatos de radiocomunicación en la espalda, u hombres hincados en posición de tiro franco, entre muchos otros. Recuerdo que tras comprar una bolsa era menester quitar las rebabas de plástico con una hoja de rasurar, pues de lo contrario se dificultaba mantener los soldados en posición.

Mis hermanos y yo, junto con mis primos, organizábamos sendas escaramuzas con nuestros soldados entre los derruidos muros de adobe de una habitación abandonada, cerca de casa. El objetivo era tumbar a tiro de liga o de terrones a los soldados del contrario, y a la manera de algunos videojuegos de hoy, los tiros eran por turnos.

Más para mal que para bien, la guerra alienta el ingenio, y entre los enseres más sofisticados de nuestros juegos recuerdo una pequeña catapulta armada por mi hermano mayor con pedazos de madera, clavos, ligas y un cucharón viejo. El pequeño artefacto proyectaba muy bien terrones que al despedazarse aniquilaban los soldados enemigos. En nuestro afán bélico llegamos a utilizar como proyectiles parafernalia pirotécnica de verdad: palomas, buscapiés y otras chucherías explosivas de fácil acceso durante las fiestas patrias y navidad; la espalda de mi hermano aún conserva la pequeña marca de un  fallido disparo de obús. Eramos auténticos señores de la guerra, pero en pequeño.

A mis veintitantos años de edad, Battalion Wars 2, el titulo de guerra estratégica en tiempo real para la Wii de Nintendo, me evocó todo ese sentimiento infantil de jugar con soldaditos; disparos, misiles, bazucas, panzers y demás parafernalia militar incluida, pero ahora sin riesgo de quemarse la espalda.

Rumores de super armas de destrucción masiva en posesión de países contrarios, descalificaciones mutuas y una conspiración – ¿no les suena conocido? – son sólo el pretexto para desatar una conflagración de orden mundial entre las hipotéticas naciones de Battalion Wars 2. Dentro de la historia del juego se encuentran reflejados, con lujo de detalle en sus costumbres, atavíos, construcciones, ideas e idiosincrasia  – y no pocos clichés -, pueblos para los que no es difícil encontrar representación en el esquema mundial real.

La saga Battalion Wars nació durante la era del Gamecube, pero ahora su secuela en Wii hace uso del sui generis mando de esta consola.

En cualquier juego de video, lo primordial es que el modo de juego rife, aún más que los gráficos y los sonidos grandilocuentes. Así pues, tras la cacofonía total que resultan las primeras etapas del juego, y la aparente confusión de la que están llenas, se revela un esquema de juego que resulta ingenioso y funcional en verdad. Nunchuck y Wiimote se combinan para ofrecer la capacidad de controlar y dar ordenes a los componentes de nuestro batallón, ya sea infantería de a pie, vehículos blindados o artefactos voladores, con una curva de aprendizaje muy bien ajustada, de tal forma que llegando al segundo cuarto del juego en modo de campaña, uno está completamente habituado al control de las unidades.

Existen 3 acciones básicas para cada uno de los integrantes de nuestro pelotón: esperar, seguir, atacar; con lo cual se abre un panorama más o menos amplio de acciones a seguir, y en gran medida el éxito en las misiones depende de ello, pues el diseño de niveles obliga a forjar y ejercer ciertas estrategias que serán imprescindibles si se desea terminar las misiones decorosamente. Por citar algunos ejemplos: combatir vehículos blindados con infantería común es mandar unidades al matadero, pero un pequeño grupo de bazucas harán polvo cualquier unidad blindada; los bombarderos harán estragos entre los convoyes de blindados, pero si hay cerca alguna unidad antiaérea el bombardero durará poco tiempo en el aire; los bazucas son completamente inútiles ante infantería común, pero los lanzallamas serán el terror de ésta.

No hay que pedir peras al olmo. Dada las bajas capacidades técnicas de la consola, existen ciertas carencias que podrían alejar al jugon de hueso colorado. El número de componentes de nuestro batallón en algunas ocasiones parecerá bastante reducido, degradando lo que uno imagina como grandes batallas a simples escaramuzas. Sin embargo, siendo que algunas veces el ritmo del juego es frenético, se agradece que no haya tantas unidades en acción dentro de la pantalla. Otro aspecto un tanto negativo es la linealidad del juego, pues la acción se centra básicamente en avanzar del punto A al punto B – con muchas variantes de estrategia, eso si – por caminos muy predeterminados.

En el aspecto gráfico el juego es bastante modesto; siendo éste un título que basa su éxito en el modo de juego y la estrategia, es completamente prescindible la existencia de gráficos mejorados. Aún así no deja de impresionar en algunos apartados  como el efecto del agua y la serie de reflejos que existen sobre ella. Los personajes y los vehículos, tanto terrestres, marítimos y aéreos, rebosan un diseño caricaturizado al por mayor,  dando la impresión de que realmente sólo se está jugando a la guerra, sin embargo, los personajes adolecen de un detallado más rico, siendo común confundir un tipo de infantería con otra debido a que no se distingue mucha diferencia en pantalla – ¿o será mi viejo televisor CRT el que no ayuda? -, y con el desconcierto de las batallas menos.

Sólo resta mencionar que el título tiene auténticos detallazos chuscos que darán un poco más de sazón a la historia detrás del juego: ¡¿Escoltar a un pelotón de intendentes para que limpien un monumento grafiteado?! ¡¿Intendentes cuyas únicas armas son baldes, esponjas y cepillos de barrer?! ¡Priceless!

Dado el carácter desenfadado e infantil del juego, buena parte de los integrantes hardcore de la comunidad jugona ven con malos ojos este título. Mal por ellos.

Y hablando de guerra…

Comentarios en: "Battalion Wars 2: jugando a las “guerritas”" (2)

  1. Caesars Indiana dijo:

    Quizas este sea el juego mas violento en Wii hasta ahora.

  2. @Caesars: Nah!! El juego más violento de Wii por ahora es No More Heroes. Para 2009, Madworld promete teñir de rojo las consolas Wii del mundo, y hacer ver a Jason como un mero aficionado. La cuestión es: ¿necesita un juego ser violento para ser bueno? Yo lo dudo.

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