Tres con cuarenta y nueve de la madrugada y aquí sigo perdiendo el tiempo. Las reflexiones discurren entre la fiesta a la que no pude asistir, los capítulos de Dr. House que me reventé ayer por la mañana, y aquella fase de Castlevania Order of Ecclesia que no he podido completar. Pura trivialidad pues.

Desde hace años que no me enamoraba de un personaje de televisión, pero últimamente ando prendado con la Dra. Cameron (¡¡mamita!!) de la serie Dr. House. Hay algo que odio de esta serie, y es lo impersonal que llega a ser su personaje principal, tan lleno de sorna, ironía y mala leche que aún yo me disgusto con él.

Esta señorita por cierto  – Jennifer Morrison –  me recuerda a una chica que fue alumna mía hace poco. Era un astro en el salón, y hacia mitad del semestre me importaba dar clase sólo por ella; continuamente me cuestionaba y continuamente le corregía sus errores, y ella me miraba como diciendo: ¿a poco sí?. Trabajé con ella posteriormente en un periodo de estancia de investigación; metía sus delicadas manos al aceite de engrase sin mayor empacho, y trataba de machuelear las probetas de prueba por sí misma, despreciando mi ayuda y atenciones; fue ahí donde más me robó el maldito corazón. He dejado de verla con frecuencia pero cada vez que la veo mi alma da un vuelco y me siento un joven de 15 años, y cuando se acerca a darme el beso de saludo me tiemblan las piernas y balbuceo incoherencias.

Como comentaba en un post anterior mi condición de gamer ha involucionado, y ahora sólo soy un asomo de casual gamer; si, soy un poseedor de Wii con 29 años de edad y no me avergüenzo de ello. Hay cosas que no digo en juicio pero hoy las diré: me molesta ver tanto niño estúpido acaparar esta longeva actividad lúdica para sí; me patean el hígado los párvulos que creen en la hegemonía de Halo y los FPS; me inundan de bilis los graphic whores con sus piteras discusiones acerca del FullHD y sus resoluciones de 1080p en pantallas de 42 pulgadas; escapo de este tipo de pendejos  en la red, pero me los encuentro en persona en la vida social, y comparto la cerveza y hasta la mujer con ellos.  El gran problema de los jóvenes es que creen que el mundo empezó a girar cuando ellos nacieron; lo que hubo atrás no importa y lo que viene adelante menos.

Me voy a dormir pues escribo pura incoherencia.

¿Alguien sabe cómo acabar con el sexto jefe de Castlevania Order of Ecclesia?

Comentarios en: "De Cameron, Castlevania y mis pinches traumas" (5)

  1. ¿Sexto jefe? ¿A cual te refieres? uhm, el 1ro es el insecto del monasterio, en la prisión hay uno, en el faro otro. Otro más en la cueva de los esqueletos y luego en Somnus Reef así que el sexto debe ser el Goliath de Giant’s Dwelling.
    Lleva Glyph con la propiedad Slash como espadas o guadañas. Puedes atacarlo de lejos con arcos, si te equipas dos arcos el ataque de unión de glyph será muy efectivo.
    Me encanta ese juego.

  2. @Gnoblis:

    Si. Es ese que parece un Hulk Hogan gigantón y rabioso, y con cadenas en brazos y piernas. Lo intentado 2 o 3 veces pero no he podido hacerlo morder el polvo; ya caerá. Cierto, el juego es muy bueno, aunque mi preferido de la saga en NDS sigue siendo Dawn of Sorrow.

    Saludos y gracias por los tips y la visita.

  3. dna proteins dijo:

    Creo que la idea es que House es tan asi como es que por eso llama la atencion la serie, no se pienso que es asi.

  4. jose glez dijo:

    de videogames conosco muy poco pero Jennifer!… me encanta yo que House… me considero dentro de mi medio una especie como Hause antropofobico pero no perdonaba a la Dra. Cameron

  5. izcoatl dijo:

    @José:

    Gracias por comentar. Como a todo hombre, me encantan las mujeres lindas, pero me encantan mil veces más si éstas se interesan por cosas más allá de las telenovelas o los biberones. Me encantan cuando se preparan para sobrellevar estos tiempos modernos, sin perder su candor, pues por otro lado las mujeres frívolas me cagan, por muy “buenas” que estén. Ese el punto más erótico que encuentro en la Dra. Cameron y que a su vez encontré en mi alumna, a quien además – por ser bastante linda – tampoco “se la perdonaba”.

    La misantropía por otra parte, le resta a uno la posibilidad de conocer a mucha gente valiosa, lo digo por experiencia.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: