Recta final

Apenas es martes y ya tengo 3 tragos de mezcal en la barriga. No puedo evitar pensar que teníamos esa costumbre, ¿lo recuerdas?, llegar a casa en la noche y empujarnos 6 cervezas de golpe sin importar el día de la semana que fuera. Durante la semana pasada estuve emulando la costumbre, viajé por trabajo a Ciudad del Carmen y no hubo día que no terminara en el bar del hotel, brindando con tu ausencia y a salud de tu lejanía. Conocí bien al barman, y hacia el final de la semana la sonrisa en él ya era natural y no forzada; no era la propina lo que agradecía, que más bien era escueta, sino seguramente que yo era la única persona entre aquellos pedantes petroleros que ofrecía un “gracias” y un “buenas noches” al retirarme a dormir. Curiosamente en aquél lugar se puede dormir sólo 6 horas y despertar descansado, cosa que por aquí es imposible de lograr, supongo que la calidad del aire juega su papel.

Estamos en la recta final del año, y este diciembre será el primero en 3 años que estarás lejos, en compañía de quién sabe quién y de tu perro el “Bucles”. Mi familia seguramente preguntará por ti y tendré que decir: “ya no más”. Tengo pendiente por terminar el juego que me diste la navidad pasada, será en los días libres de este diciembre cuando lo acabe. También me resta terminar ese florido Mario Galaxy que compré por ti, pero que no alcancé a compartir contigo, la verdad es  que no me llama, y por lo tanto ha terminado arrumbado en el librero.

¿Has terminado aquel libro que te regalé? ¿No? Lo sospechaba. ¿Qué me dices de aquel Castlevania que dejé olvidado en tu casa por salir como animal furioso a las 3 de la madrugada? Te confieso algo: pernoctar a la entrada del metro no rulea, pero confío más en los vendedores de jugos y tacos apostados afuera del metro Copilco que en los taxistas del rumbo.

¿Sigues aniquilándote los nervios jugando Gears of War? Ese juego tan sobrevalorado que te recomendó ese mezquino “amigo” tuyo, ¿sigues perdiendo el tiempo con Feeding Frenzy? ¿Qué ves en ese juego?

Aquí estoy de nuevo juzgándote…  perdona, olvidaba que esa fue una de tantas mezquindades mías por las que te perdí.

Lo siento, pero el celular que me diste en navidad hace 2 años ha terminado estrellándose en el suelo, en una de tantas maniobras que dí en cama con una chica de ocasión, tan linda que es, pero tan distinta a ti. No sé cómo cayó, pero al día siguiente lo encontré con la pantalla llena de pixeles muertos, mismos que parecían escurrir desde el centro de la misma, justo como un corazón sangrante.

Te cuento también que la secretaria del trabajo cada vez me gusta más. Su pequeño cuerpo y cabello oloroso a “recién bañado” siempre  me hacen imaginar cosas tontas, amén de las 3 galletas  que siempre deja furtivamente sobre el escritorio. No, no creo ir más allá… no si estuvieras tú.

Sabes bien que no soy de esas personas que se amilanan en estas fechas, la disminución de luz natural y demás componentes nostálgicos de estos tiempos son cosas que me la sudan, la soledad no me apantalla, y siempre hay alguien – amigo, familiar o simple conocido – que está dispuesto a pasar el tiempo conmigo; ni siquiera el componente religioso cala hondo en mi alma; es más bien la melancolía por ti lo que me emperra, lo que llena de espumarajo rabioso mi teclado y me hace escribir esta entrada idiota, aún sabiendo que nunca la leerás.

Paro por hoy, mañana debo trabajar, no volveré a escribirte hasta que llegue el próximo mareo, cada cual más lejano del anterior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: